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sábado, 19 de febrero de 2011

¿Diestro o Zurdo?

¿Será diestro o zurdo?Esta pregunta se la plantean no pocos padres, observadores de como su hijo usa indistintamente las dos manos para sus tareas cotidianas: comer, señalar, coger... la curiosidad está ahí, y para hacerle las tareas más fáciles al niño en su desarrollo, se preguntan si su hijo será diestro o zurdo.
¿Cómo averiguarlo? ¡Clickea la imágen!

http://www.serpadres.es/3-6-anos/educacion-desarrollo/articulo/diestro-o-zurdo

martes, 27 de julio de 2010

La adquisición de la marcha


(La entrada o parte de ella ha sido publicada por Carlos Cabrero en la revista Ser Padres Hoy)

La adquisición de la marcha supone un logro muy importante en el desarrollo del niño, le va a dar autonomía para desplazarse hacia uno u otro lugar brindándole nuevas experiencias en la exploración del entorno. Andar es la forma natural de locomoción vertical, en posición erguida; esta actividad supone el control del equilibrio y la coordinación de los movimientos alternos de las piernas, así como la adquisición de la fuerza muscular necesaria para mantener el peso del cuerpo sobre las piernas. A la marcha se llega normalmente tras una serie de conductas de locomoción previas, de forma ordenada: Aprender a andar comienza por el control de la cabeza. Hasta el quinto mes se va consiguiendo un control de la parte superior del tronco que posibilita al niño pasar de estar tumbado a levantar el pecho y mantener la cabeza levantada, estar sentado con apoyo y agitar las piernas. Desde el quinto hasta el séptimo mes el niño adquiere un control postural del tronco y las piernas, es capaz de sostenerse un ratito sentado pero necesita apoyarse delante con las manos para no caerse, levanta la cabeza espontáneamente cuando está boca arriba, se pone de pie con ayuda y rueda sobre el costado. En los tres meses siguientes el niño hace esfuerzos para desplazarse y avanza arrastrándose sobre el vientre; se sienta sin peligro a caerse, se inclina hacia delante, hacia los lados y mantiene el equilibrio. Hacia los diez meses tiene ya mucha movilidad, sabe incorporarse y disfruta cambiando de postura, de sentado a tumbado; puede ponerse solo en pie sujetándose en algún mueble y puede gatear si le dejas a cuatro patas en el suelo. Con once meses ya marcha ayudado de una mano y apoyado en los muebles puede desplazarse en marcha lateral. Hacia los doce meses se sostiene de pie solo y es posible que pueda dar los primeros pasos, sus movimientos son parecidos a los de un oso, con las piernas separadas, cuerpo inclinado hacia delante y los brazos abiertos, parece que tomara precauciones ante las posibles caídas. Progresivamente irá adquiriendo más control y es hacia los tres años cuando puede decirse que la marcha está ya automatizada.

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LOS JUGUETES PERDIDOS

Este juego-test va a poner a prueba la capacidad para desplazarse de tu hijo. Realizando un circuito que tú montarás irá recogiendo juguetes, de tamaño pequeño, e irá colocándolos en una caja o envase que pueda sujetar con una de sus manos ya que con la otra se ayudará para andar apoyándose en el mobiliario que se vaya encontrando en el recorrido.

Montemos el circuito. Sitúa muebles sólidos a un paso de distancia, retira aquellos que se puedan vencer con facilidad. En tres sitios distintos emplazaremos un juguete. Tu cuerpo va a ser el punto de partida. A la salida, el gran reto, “una montaña”, en lo alto está el primero de los juguetes. Nuestra montaña no es otra cosa que la tabla de planchar apoyada en una banqueta baja o unos cuantos libros apilados, situada cercana a mobiliario sólido, que no se pueda vencer con facilidad, a una distancia tal que permita apoyarse en él sin estorbarse en la ascensión y descenso de la montaña pues una vez arriba y recogido el juguete hay que bajar. Para la simulación montañosa sirve cualquier otra superficie inclinada. Después “la cueva”, dentro está la caja donde se meterán los juguetes y cercano a ésta un segundo juguete; se trata de una mesa con “faldillas” levantadas éstas en un punto a modo de puerta o entrada y de tal forma que deje ver al fondo la caja. Y para terminar, ”el río”, al otro lado se sitúa el tercer juguete. Un río simulado con tiras de 10cm de ancho de cartulina de color o papel (No importa el tipo, podemos utilizar hojas de revistas, siempre que resalte del suelo). Ya tenemos el recorrido.
Comienza la fiesta. Ponte de rodillas, dobla el tronco y apóyate sobre los brazos. Tu hijo ha de pasar por debajo de ti; es un ejercicio que les encanta, lo querrá repetir. Ahora viene lo difícil: Tendrá que recorrer todo el camino, subir y bajar la montaña (Asegúrate de que la tabla no se va al suelo; para más seguridad te puedes situar en la “cima” asiéndola y jaleando al intrépido escalador), visitar la cueva y pasar por encima del río, sin pisarlo. Y todo eso sin olvidar recoger los juguetes y guardarlos en la caja (Sí le resulta complicado sujetar la caja le puedes ayudar.). Al final, se sentará, aplaudiréis los dos y él podrá jugar con su “fantástica” caja sacando y metiendo los juguetes conseguidos junto con otros que le des. A veces es necesario que realices el ejercicio primero tú. Dale un toque de misterio y aventura a la experiencia.

En niños de un año no realizan la prueba entre un 10 % y un 15 %.

No todos los niños, antes de andar, siguen las mismas pautas ni lo consiguen al mismo tiempo. La mayoría llegan a la marcha pasando por el gateo, algunos recurren a otras formas de desplazamiento como arrastrar el culo, utilizar una mano y una nalga...Lo que hay que tener muy claro es que nunca hay que forzar la marcha, hay que esperar a que el niño esté lo suficientemente maduro.


Detalles de las pruebas

Detalle los juguetes perdidos


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Evolución de la locomoción




RECIÉN NACIDO. Posición flexionada.
1 MES. Boca abajo puede levantar la cabeza unos instantes.
3 MESES. Se sostiene sobre los brazos y levanta la cabeza.
4 MESES. Intenta coger la pelota.
5 MESES. Si se le sujeta con las manos se mantiene sentado un poco tiempo.
6 MESES. Boca abajo se sujeta apoyado en las manos.
7 MESES. Se mantiene sentado un ratito pero necesita apoyarse delante para no caerse.
8 MESES. Levanta el brazo y deja caer “gustoso” los juguetes.
9 MESES. Se mantiene en pie con ayuda.
10 MESES. Se pone solo en pie apoyado en algún mueble.
11 MESES. Anda ayudado de una mano.
12 MESES. Puede dar sus primeros pasos.

martes, 21 de abril de 2009

El sentido del gusto

(Esta entrada o parte de ella ha sido publicada por Carlos Cabrero en la revista Ser Padres Hoy)

El ser humano puede percibir un abanico amplio de sabores como respuesta a la combinación de varios estímulos, entre ellos textura, temperatura y olor. Pero el sentido del gusto, considerado de forma aislada, solo percibe cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo.
Las alteraciones en el sentido del gusto apenas si han recibido atención de la comunidad médica, casi siempre asociadas o como consecuencia de otras sintomatologías y estados o situaciones como una faringitis, una infección nasal, un resfriado común, la ingesta de medicamentos o de alimentos en mal estado, la resequedad de la boca o el simple hecho de fumar. Pasada la enfermedad o suspendida la causa, caso del fumador, que genera la sequedad de boca, se retorna a la normalidad. Pero pudiera ocurrir, si bien es raro, que persistiera el deterioro del sentido gustativo e incluso se diera su pérdida completa; disgeusia lo llaman los especialistas.

El olfato y el gusto son los dos sentidos que menos utilizamos los adultos pero eso no quiere decir que no sean importantes. La pérdida del sentido del gusto y el olfato puede resultar determinante en nuestra vida. Cuando se alteran estos sentidos no sólo se pierden las sensaciones que nos producen, sino que podemos llegar a tener alteraciones de la alimentación, intoxicación por gases que no podemos detectar, deterioro en nuestras relaciones sociales... además del perjuicio profesional en oficios como cocinero o perfumista. En el niño, los cinco sentidos se utilizan como vía de entrada de estímulos al cerebro; el bebe utiliza la boca como un medio de conocer, cuando coge un objeto, el paso siguiente es llevárselo a la boca; ya desde muy pequeño es capaz de distinguir entre lo dulce, lo salado, lo agrio y lo amargo.

Los ejercicios que te propongo además de ser examinadores del gusto de tu hijo quieren llamar tu atención sobre esta otra posibilidad de ayudar en el desarrollo de su cerebro. Cuanto mayor sea la variedad de sabores, mayor será el número de estímulos que recibe tu hijo. No te cierres, por ejemplo, al comprar los potitos de papilla en un determinado tipo, o con los yogures no te limites a los de fresa o sabor que un día descubriste le encantaba a tu hijo. Con la variedad, desde muy pequeños, podemos ir ampliando el campo de sabores que presentar a nuestros hijos, les ayudaremos a que puedan llegar a ser personas de gusto, a que coman de todo cuando sean mayores.

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EL EXAMEN DEL GUSTO
(Para realizar en el primer mes de vida):

La sensibilidad gustativa del bebé está muy desarrollada. Vas a comprobar las respuestas primitivas de tu hijo ante distintos sabores: dulce, salado y ácido.

Dulce
Moja el chupete de tu hijo en agua azucarada e introdúceselo en la boca.
Su cara se relaja y se atisba una pequeña sonrisa.

Salado
Moja el chupete en agua con sal y dáselo a probar.
Apartará el chupete y es muy posible que haga pucheros.

Ácido
Diluye un poco de limón, moja el chupete y llévaselo a la boca.
Apretará los labios, cerrará los ojos y se estremecerá tal como hacemos los adultos.

El hecho de que el niño reaccione de forma distinta ante cada sabor es indicativo de que efectivamente los aprecia. Es raro que el bebé no responda a distintos sabores y si así fuera sería conveniente consultar al especialista.

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ADIVINA QUÉ ES:

Con los niños hay que procurar que se den realmente cuenta de que lo que están tomando tiene distintos sabores. El juego que te propongo, muy divertido, ayuda a este fin.

Le tapamos los ojos al niño con un pañuelo o trapo de tela y le damos a probar distintos alimentos y sabores. Se trata de que adivine cuál es cada uno.

Le damos a probar los alimentos por separado y cuantas veces sea necesario dejando que nos diga de qué se trata antes de pasar al siguiente. Sí no es capaz de adivinarlo le damos pistas.

Te propongo la siguiente relación de alimentos que podrás modificar atendiendo al hábito alimenticio de tu hijo: plátano, chocolate, naranja, queso, pan, galletas, pollo y zanahoria.

El juego no se acaba aquí, la fiesta continúa. Ya con los ojos destapados, damos a probar al niño distintas marcas del refresco (Cola, naranja, limón) que más le guste haciéndole ver, notar, la diferencia de sabor que puede haber de una marca a otra aún tratándose del mismo tipo de refresco. Después, sin que el niño nos vea, pondremos las diversas marcas de bebidas del refresco elegido en distintos vasos. Tendrá que adivinar cuál es cada una y decirnos cuál le gusta más.

Si no le gustan los refrescos, tienes la alternativa de los zumos.

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PARA SABER MÁS:

Primero, una lección magistral, ayudados de la imagen que de la lengua te presentamos: “Los sabores son cuatro: dulce, salado, ácido y amargo. La mezcla de estos sabores añadida a otras cosa como si son duros, rugosos, líquidos, están calientes o fríos... y olor que tienen producen el sabor que nos permite diferenciar lo que estamos comiendo o bebiendo. Fíjate en esta imagen; no en toda la lengua nos damos cuenta de los distintos sabores. Los lados de la lengua reconocen los sabores ácido y salado; la punta de la lengua nos informa de que lo que tenemos en la boca es dulce y la parte de atrás reconoce el sabor amargo.”

“Ahora a practicar lo que has aprendido. Estos cuatro alimentos –señalando en la lámina- tienen un sabor característico: dulce (la pera), salado (el jamón), ácido (el zumo de limón ) o amargo (la corteza de la naranja); tienes que unir con una línea la imagen de cada alimento con el lugar de la lengua donde se va a reconocer su sabor característico.” Sólo nombras el sabor, no el alimento.


Se trata de alimentos cuyo sabor, generalmente, el niño reconoce y tiene asimilado. Ante la duda y con los más pequeños, daremos a probar los distintos alimentos. Será más divertido. No olvides que nuestro objetivo es utilizar la actividad como test para el reconocimiento de los sabores.

Si tu hijo disfruta de buen estado de salud, reconocerá los cuatro sabores; pero no olvides que un simple resfriado, la toma de medicamentos o una boca reseca puede interferir en la percepción del sabor.

domingo, 15 de febrero de 2009

Identificación personal y familiar


(Esta entrada o parte de ella ha sido publicada por Carlos Cabrero Muñoz en la revista Ser Padres Hoy)



Te presento más pruebas de las consideradas como “de conocimientos elementales”. Estas te van a permitir explorar acerca de la propia identificación y la relación de hermano en el núcleo familiar. El niño que evoluciona con “normalidad” oye mencionar tantas veces su nombre, apellido, edad y sexo, que podemos considerar como falta de la retención y de la memoria, su fracaso en estas pruebas. Un niño de 4 años que no sabe nombrarse, no conoce su sexo y no sabe que edad tiene debe ser motivo de preocupación y considerarse con retraso en un ambiente de normalidad.

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2 AÑOS, 3 AÑOS.

DECIR SU NOMBRE

Se pregunta al niño como se llama. Si dice solamente el nombre, se le pregunta, por ejemplo: ¿Jesús qué?, o también: ¿Tú nombre es Jesús...?, seguido de un apellido que no sea el suyo, para que él rectifique.

La prueba se considera correcta si en dos años se da el nombre y en tres años da su apellido. No importan los errores de pronunciación.

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3 AÑOS.

DECIR SU SEXO

Si tu hijo es niña, le preguntarás: ¿Eres una niña o un niño?. Y si es niño: ¿Eres un niño o una niña?.

El niño debe decir correctamente si es chico o chica.

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4 AÑOS.

DECIR SU EDAD

Simplemente pregunta a tu hijo la edad que tiene: ¿Cuántos años tienes?.

Se debe contestar correctamente.

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5 AÑOS, 6 AÑOS.

DECIR EL NÚMERO DE HERMANOS

La prueba consiste en las siguientes preguntas:

1) ¿Cuántos hermanos tienes?.
2) Suponiendo que a la pregunta anterior se ha contestado: Uno (Por ejemplo Laura), dos (Por ejemplo Laura y José)...se le preguntará: ¿Cuántos hermanos tiene Laura?.
3) En una familia hay tres hermanos: Carlos, Javier y Pedro. ¿Cuántos hermanos tiene Pedro? ¿Cuántos Javier? ¿Cuántos Carlos?.
4) Diego tiene tres hermanos: Luis, José y Eduardo. ¿Cuántos hermanos tiene Eduardo? ¿Cuántos José? ¿Cuántos Luis?. ¿Cuántos hermanos hay en la familia de Diego?.

Sobra decir que las preguntas 1 y 2 no se formularán a los hijos únicos. En seis años, la prueba queda resuelta si se contesta correctamente a las cuatro preguntas. En cinco años bastará con resolver las tres primeras.

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No olvidemos que los tests de conocimientos elementales pueden estar muy estrechamente relacionados con la instrucción. Cualquier resultado negativo debe ser confirmado con otras pruebas.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Conocimiento de las partes del cuerpo

Se considera que un niño de 4 años debe conocer ya varias de las partes de su cuerpo. Si un niño de 3 años no sabe indicar su boca, su nariz, sus ojos, sus orejas y sus pies, deberíamos pensar que algo no va bien y acudir al especialista. El niño que no ha adquirido estos conocimientos elementales, carece de interés o lo tiene muy débil. El interés por lo nuevo, la curiosidad, es la fuerza que lleva a la adquisición de las experiencias, una de las condiciones de la inteligencia. Podrían considerarse ciertos conocimientos elementales como medida de inteligencia, de un desarrollo, más o menos, dentro de lo esperado.

Te presento cinco pruebas, orientadas a explorar el conocimiento que tu hijo tiene de su propio cuerpo. El conocimiento del número de dedos está relacionado ya más directamente con los conocimientos adquiridos en el colegio y así distintos autores la han ido situando en una u otra edad atendiendo a la formación recibida por los escolares. La capacidad para señalar cualquier parte derecha o izquierda del cuerpo se adquiere relativamente tarde. Incluso hay muchas personas que durante toda su vida deben pensar cuál es su derecha y cuál su izquierda.
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2 AÑOS

Este es Pepo. Pide a tu hijo que señale con el dedo el pelo de Pepo, la boca, la nariz y las manos.


El ejercicio se considera positivo si identifica por lo menos tres de las cuatro partes del cuerpo que se le piden.
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3 AÑOS

Tu hijo señalará en su propio cuerpo las siguientes partes: boca, nariz, orejas y pelo.

Para este ejercicio se exigen tres respuestas correctas.
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4 AÑOS

Señala en estos niños las siguientes partes del cuerpo:



Se valora como positivo si señala correctamente cuatro partes del cuerpo de las cinco propuestas.
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5 AÑOS

Decir cuántos son los dedos de la mano.
Pregunta a tu hijo:

¿Cuántos dedos tengo en una mano? (No se permite contar)
¿Cuántos dedos tengo en la otra mano?
¿Cuántos dedos tengo en las dos manos juntas?

Las tres preguntas deben de ser correctamente contestadas.
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6 AÑOS

Distinguir la mano derecha y la izquierda, la pierna derecha y la izquierda.

Se pregunta al niño cuál es su mano derecha. La izquierda. . La pierna derecha. La izquierda.
En niños de 6 años no superan la prueba entre un 15% y un 20%.

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No olvidemos que los tests de conocimientos elementales pueden estar muy estrechamente relacionados con la instrucción. Cualquier resultado negativo debe ser confirmado con otras pruebas.

domingo, 23 de noviembre de 2008

¿Es tu hijo un superdotado?



Esta entrada o parte de ella ha sido publicada por Carlos Cabrero Muñoz en la revista Ser Padres Hoy



No es tarea fácil reconocer un superdotado. Los padres sí percibimos si nuestro hijo es más o menos despierto, si hace - si así fuera- cosas que no suelen hacer los niños de su edad pero nuestros pensamientos no van más allá, normalmente hay que esperar a que el niño lleve unos años escolarizados para calificar al niño de superdotados y casi siempre es el Centro donde el niño cursa estudios el que da la voz de atención. La superdotación intelectual debe detectarse lo antes posible, cuánto más tarde se detecte, más difícil será intervenir de forma adecuada, estimulando sus cualidades y prestando especial atención a su desarrollo personal; en no pocas ocasiones, la presión del exterior llega a provocar en ellos problemas emocionales y de adaptación: Unas veces son los padres los que conocedores de sus capacidades "superiores" no cesan en sus exigencias provocando situaciones de fracaso, ansiedad y depresión; otras, son los compañeros los que le consideran un bicho raro con el que nada tienen en común, facilitando su aislamiento; otras veces, son ellos mismos, con su carácter peculiar, crítico con lo que les llega, afán de perfección, distracción -Abstraídos en su mundo llegan a pasar largo tiempo sin hacer nada o distrayendo a los demás- la chispa que genera no pocos conflictos internos. En el Sistema Educativo, los alumnos con sobredotación intelectual son considerados Alumnos con Necesidades Educativas Especiales (Alumnos para los que hay que diseñar adaptaciones curriculares, programas adecuados a su evolución así como una flexibilización del periodo de escolaridad).

¿Pero qué es un superdotado?. Si echamos mano de la bibliografía, nos encontraremos definiciones como "Superdotado es aquel sujeto cuyo C.I (El cociente intelectual es la relación entre el nivel de inteligencia de un individuo y el promedio de inteligencia de los individuos de su edad. Se obtiene realizando una valoración psicológica de la inteligencia del individuo) es superior a 130." Pero la mayoría de los autores van más allá: Se define al superdotado como un sujeto con una facilidad para aprender superior a la mayoría, creativos, con originalidad de pensamiento y poco convencionales, poco corrientes, y fuerte implicación en la tarea, persistencia y alto grado de dedicación ante algo que le interesa. En sus manifestaciones, nos encontramos con niños con un buen dominio del lenguaje tanto en comprensión como en expresión, vocabulario muy rico para su edad, destreza superior para resolver situaciones problemáticas, curiosidad e interés por todo - suelen ser preguntones-... Son, en definitiva, sujetos que poseen capacidades y actitudes superiores a la media general. Más concretamente, nos encontraremos con niños que gatean y dicen su primera palabra a los seis meses; con niños que con dos años y medio cuentan hasta 10 y recortan con tijeras; con niños que a los tres años deciden con que ropa vestirse; con niños que con 4 años andan en bicicleta o ya leen un libro con facilidad; o niños con 5 años que son capaces de leer cifras de cinco o más dígitos. Pero ojo, es frecuente que se confunda a sujetos con talentos específicos (habilidades para algo concreto, específico: talento académico, matemático, musical, artístico, los calculadores de calendario - sujetos por otro lado deficientes mentales -, etc.) con sujetos superdotados - Este es un concepto más amplio -.

Te presento una serie de ejercicios que si tu hijo, con 3 años, resuelve, son indicadores que inducen a pensar la existencia de sobredotación. Sería conveniente que acudieras a los profesionales de la materia para así poder obtener resultados más concretos y profundos.

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¡A DIBUJAR CHICOS!

Provee a tu hijo de un lapicero y una hoja de papel. Para evitar las posibilidades de copia, antes de comenzar retira todas las ilustraciones, libros u otro material que le pueda servir de modelo.
Dale las siguientes instrucciones: “En el papel que tienes debes dibujar un hombre. El dibujo más bonito que puedas. Dibuja con mucho cuidado, tienes todo el tiempo que necesites. Hazlo con entusiasmo y verás que dibujo más bonito te sale.”
Puedes animar al pequeño con comentarios del tipo “Estás dibujando muy bien”, pero debes de evitar toda clase de sugerencias, críticas o apreciaciones haciendo notar a tu hijo los errores u olvidos en su dibujo. Si él te pregunta, limítate a responder “Hazlo como mejor te parezca”. Puede ocurrir que el uso excesivo de la goma, las borraduras, estropee el dibujo no dejándolo ver, dale otra nueva hoja para que lo vuelva a hacer.

Se considera el ejercicio como positivo si dibuja la figura humana con cabeza, tronco y cuatro extremidades.

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PASEO EN ELEFANTE

Luís se divierte paseando en elefante, con él van sus mascotas. Amplia la escena y corta por las líneas indicadas; obtendremos un puzzle de 20 piezas.

Sitúa las piezas sobre la mesa, más o menos de la siguiente manera:





Da la siguiente consigna: "Junta las piezas para que se forme esta imagen de Luís y sus mascotas con el elefante - señalando y dejando ver la ilustración ya confeccionada -"

Se considera el ejercicio conseguido si se construye correctamente el puzzle.

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EL ALFABETO

Se trata de identificar las letras del alfabeto. Da la siguiente consigna: "Nombra y rodea todas las letras del abecedario que conozcas"



Se da el ejercicio como positivo si conoce e identifica al menos 20 letras.

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NOMBRAR COLORES

Pide a tu hijo que nombre el color con que está coloreado cada uno de los siguientes dibujos.



Se considera el ejercicio como correcto si nombra los doce colores.

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EL TREBOL

Vamos a necesitar cartulina verde, un rotulador, tijeras, pegamento y papel o cartulina que no sea de color verde para el fondo.

Toma la cartulina, recorta tres rectángulos de 15 cm x 10 cm aproximadamente y una tira delgada y larga que pueda hacer las veces de pedúnculo y que pegamos sobre el papel de fondo. Pliega cada rectángulo del modo que te indicamos en el dibujo y marca sobre ella el contorno que delimita la mitad de un corazón.



Da la siguiente consigna: "Voy a enseñarte como formar un trébol pegando tres corazones sobre este papel. Primero tienes que conseguir los corazones, recorta por aquí - señalando la línea que delimita el corazón -". Una vez conseguido el primer corazón se pega sobre el pedúnculo y se le invita a que haga lo mismo con los otros dos. "Ves, ya tenemos un precioso trébol".

Se valora la prueba como positiva si recorta y pega los tres corazones.
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EL NÚMERO PROHIBIDO

"Aquí tenemos un precioso tren; cuenta, empezando por la máquina las partes que tiene". "Muy bien. Ahora, vamos a tapar el vagón número 4 y vuelves a contar pero cuando llegues a 4 no debes decir Cuatro, el número 4 está prohibido nombrarlo, en su lugar vas a dar una palmada. Empieza ya". Se hace un ensayo. Una vez entendido el ejercicio, se realiza para los números 3, 5, 8 y 9.

Se valora el ejercicio como positivo si primero enuncia la serie completa y después lo hace sustituyendo el número prohibido por la palmada.

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Diagnóstico de la lateralidad

Esta entrada o parte de ella ha sido publicada por Carlos Cabrero Muñoz en la revista Ser Padres Hoy.



¿Diestro o zurdo?

Dividamos, imaginariamente, nuestro cuerpo de arriba abajo en dos mitades iguales (derecha e izquierda) pasando por el medio de la cabeza, la cara, el tronco y la pelvis. La lateralidad es la preferencia por el uso de una de estas mitades del cuerpo frente a la otra. Normalmente, la preferencia lateral es determinada por la supremacía de un hemisferio cerebral (Está genéticamente determinada) sobre el otro pero la presión social puede contrariar, o confirmar, con el entrenamiento esta disposición a utilizar una u otra parte del cuerpo.

La adquisición de la lateralidad permite al niño, primeramente distinguir entre la derecha y la izquierda de su propio cuerpo, posteriormente proyectar esta referencia sobre los demás, sobre lo que nos rodea y sobre el espacio y su organización. Se han señalado trastornos de la motricidad, del lenguaje y adaptativos. Así nos encontramos con sujetos que, forzados en el proceso, manejan mejor la mano no dominante (Es el caso de los zurdos obligados a actuar como diestros) a costa de originar pequeños tics o incluso tartamudeos; o sujetos con predominio derecho en las manos e izquierdo en los ojos con serias dificultades para el aprendizaje de la lecto-escritura.

Ya hacia los cuatro meses se deja ver cierta predominancia en el uso de los ojos. Sobre los siete meses una de las manos resulta más habilidosa. Hasta los tres años se habla de lateralidad indiferenciada. De los tres a los seis años es fácil encontrarnos con alternancias en el predominio de una u otra mitad. De los seis, o siete ,a los doce años se da la independencia definitiva de la derecha respecto de la izquierda. La organización de los movimientos, el ajuste motor, exige que un lado tome la dirección y el dominio sobre el otro; la lateralidad cruzada puede ser causa de desajustes; la ambidextreza tampoco parece ser la fórmula ideal. Debemos ayudar al niño a lateralizarse de una manera clara, educando una preferencia hacia al lado derecho si está indeciso o presenta una zurdera muy leve. Pero sin violencia en éste último caso y atentos a la aparición de inconvenientes o trastornos que aconsejen la vuelta a la zurdera.

No es fácil distinguir con claridad la lateralidad dominante en el niño. O porque no está bien definida o porque no tenemos pruebas que nos permitan interpretar con nitidez los resultados. Para describir la lateralidad se examina el predominio de la mano, del ojo y del pie. Te propongo algunos ejercicios que dejarán ver la preferencia lateral de tu hijo.

Predominio manual

· Coge, con una mano, una baraja de cartas. Con la otra mano saca las cartas una por una, tomándolas entre pulgar e índice; tan rápido como creas que tu hijo puede hacerlo las vas dejando en la mesa. Después dale el mazo de cartas al niño y pídele que haga lo mismo.

· Llena una jarra de agua que tu hijo pueda mover sin excesiva dificultad. De repente os va a entrar sed. Asegurándote que no tiene nada en las manos dile que sea él el que llene los vasos.

· Vamos a ensartar objetos (cuentas, macarrones, botones de agujeros grandes...) en un cordón. Explícale primero como se hace.

La mano que saca las cartas, sirve el agua e introduce el cordón es, generalmente, la dominante.

Predominio ocular

· En el centro de un cartón o cartulina, tamaño folio, haz un agujero de las dimensiones de una moneda de quinientas pesetas, más o menos. Pide a tu hijo que con los brazos extendidos sujete la cartulina y siempre con los dos ojos abiertos mire a través del agujero un objeto determinado. Sin perder de vista el objeto dile que vaya acercando, despacio, la cartulina a la cara. Hazle antes una demostración.

El ojo hacia el cual dirige el agujero es el dominante. Puedes probar además sujetando la cartulina con una sola mano, derecha o izquierda; los resultados deben ser los mismos.

· Con un folio u otro papel haz un catalejo. Juega con tu hijo a ver paisajes lejanos; explícale que para una mejor visión a través del catalejo es necesario cerrar un ojo. En la mayoría de los casos el ojo que mira es el dominante.

· Sigamos jugando. Al otro lado de la puerta se encuentran toda clase de tesoros; a través de la cerradura se puede ver su contenido. Si dispones de una puerta con cerradura de las que se puede ver a través de ella, pídele que lo haga. Sino, dibuja una cerradura en un papel, haz el agujero, fíjala en un sitio y deja que vea a través de ella mostrando así su ojo dominante.

Predominio del miembro inferior

· Haz una demostración a tu hijo de cómo se juega a la rayuela. Después le toca a él. Coloca el tejo procurando que no esté más cerca de uno u otro pie y cuidando e insistiendo en que se mantenga siempre sobre el mismo pie, pídele que juegue. Explícale que debe golpear el tejo con suavidad.

El pie elegido espontáneamente se considera como dominante, Puedes comprobar su agilidad con el otro pie y comparar.

· Sin utilizar las manos, pídele que se suba a un taburete o altura semejante. Elegirá el pie dominante para iniciar la subida.

· Si el espacio lo permite, haz que “patee” con fuerza una pelota u otro objeto. Si estamos en casa y el sitio es reducido, juega con la imaginación y pídele que simule potentes lanzamientos de balón con los que poder llegar lo más lejos posible. Anota la pierna elegida para el lanzamiento.

Estos ejercicios, por sí solos, no son suficientes para establecer de forma clara y rotunda una dominancia lateral; habría que completarlos con otras pruebas así como con un cuestionario sobre la lateralidad de las actividades habituales del niño.